miércoles, 23 de octubre de 2013

Shure KSM9HS micrófono vocal de directo

El KSM9HS es un micrófono vocal de máxima calidad, con patrones polares hipercardioide y subcardioide conmutables. Amplía las posibilidades de captar hasta el más mínimo matiz de la voz con un extraordinario nivel de detalle, para ofrecerle una articulación totalmente limpia, máxima flexibilidad funcional y reproducción precisa de la voz para una amplia gama de aplicaciones en actuaciones en directo.



APLICACIONES DEL KSM9HS
Diseñado y fabricado con los estándares más exigentes. Dispone de un circuito de previo de clase A sin transformador para una captura totalmente transparente del sonido y de un doble diafragma chapado en oro que se ocupa de captar hasta el mínimo matiz. También cuenta con un avanzado sistema de suspensión anti-golpes que elimina prácticamente cualquier ruido en el manejo.

CARACTERÍSTICAS DEL KSM9HS
Los micrófonos KSM9, incluyendo este KSM9HS, ofrecen una consistencia excepcional en todo el rango de frecuencias, ofreciendo así un mayor nivel de ganancia antes de la realimentación y reduciendo a la vez el efecto de proximidad. Los sistemas inalámbricos Shure Axient™ y UHF-R® disponen de cápsulas inalámbricas KSM9 (en color dorado o negro), óptimas para las opciones de micrófonos inalámbricos de mano. Los micrófonos KSM9 han sido diseñados y construidos para cumplir con los estándars de resistencia Shure más rigurosos y demuestran su valía encima del escenario, dia tras dia, noche tras noche.

- Excepcional consistencia en todo el rango de frecuencias, ofreciendo así un mayor nivel de ganancia antes de la realimentación, reduciendo a la vez el efecto de proximidad.
- Diseño de doble diafragma Mylar® de bajo nivel de masa y chapado en oro
- Patrones polares conmutables (hipercardioide y subcardioide)
- Avanzado sistema de suspensión anti-golpes
- Componentes electrónicos de máxima calidad, incluyendo circuito de previo de clase A sin transformador
- Conectores internos y externos chapados en oro, incluyendo una resistente salida XLR con carcasa de aluminio
- Respuesta en frecuencia de rango completo (50 Hz a 20 kHz)
- Maletín de transporte de aluminio
- Opciones inalámbrica y con cable
- Disponible para el transmisor inalámbrico de mano Axient™ y UHF-R®
- Acabado en color negro (modelos con cable) o en colores negro y dorado (cápsulas inalámbricas)

www.shure.es/productos/microfonos/ksm9hs

sábado, 5 de octubre de 2013

Masterización

Hay quien opina que la masterización no existe, que es un parche a una mala mezcla. Realmente, aunque no estoy totalmente de acuerdo, no deja de tener razón. En general, una buena mezcla requiere un proceso posterior mínimo. El problema es que, durante el proceso de la mezcla, se tiende a equilibrar unas pistas con otras sin tener claro cómo debe sonar el conjunto –acrecentado por la fatiga auditiva–. Esto se evitaría en gran medida teniendo una pista como referencia constante durante la mezcla o usando un analizador de espectros.

Entonces, ¿cuál es el objetivo de la masterización? En primer lugar, conseguir uniformidad entre las pistas, de forma que no existan grandes diferencias de sonido dentro de un mismo trabajo; conseguir que suenen igual en cualquier equipo de audio, corrigiendo picos que han pasado desapercibidos en los monitores de referencia usados en las mezclas; y ganar algunos db de volumen medio. En este último punto hay una gran polémica, pero esta nueva tendencia de apurar al máximo el volumen de una canción tiene su explicación en la psicoacústica. Para el oído humano, una canción que tiene más volumen que otra es percibida como mejor de forma inconsciente. Este curioso efecto es el motivo por el que se tiende a comprimir y limitar al máximo posible cada pista, consiguiendo, en muchos casos, que la pieza pierda toda la dinámica, siendo este un terrible error.

Propongo una situación real y habitual: acabas de terminar de mezclar unos temas y te gustaría que sonasen correctamente en cualquier sistema de audio y que tuvieran coherencia entre ellas. Sin duda necesitan una masterización, un ajuste común y preciso. Por tanto, coges tus pistas y las cargas en tu editor de audio y te dispones con tus bien conocidos monitores de campo cercano a masterizarlas... Sin duda estás cometiendo de entrada tres errores bastante importantes: primero, nunca se debe masterizar sin descansar los oídos. Unos oídos viciados tenderán a destacar frecuencias en la mezcla; en segundo lugar, unos monitores de campo cercano no son lo más apropiado para masterizar, al no ofrecer una respuesta clara y amplia de todo el espectro; y en tercer lugar, tú no deberías nunca masterizar tus propias mezclas, puesto que hay detalles que ya pasas por alto por el vicio de escucharlos una y otra vez. Por tanto, lo mejor es recurrir a un buen profesional siempre que se pueda.



Para estos menesteres se requiere una sala tratada acústicamente, para ofrecer una respuesta equilibrada en todas las frecuencias. No se trata de crear una cámara anecoica; consiste en evitar realces de frecuencias y rebotes dañinos para una correcta audición. Los altavoces son un punto clave: necesitamos escuchar todas las frecuencias sin coloraciones. Es un error habitual en los monitores de campo cercano y, en menor medida, en los de medio campo, su incapacidad para reproducir frecuencias graves, siendo atenuadas las frecuencias por debajo de los 70 Hz. Por tanto, unos monitores de campo lejano, multivía y habitualmente empotrados, serían el punto de partida ideal para la masterización. Es muy importante, además, disponer de escuchas de distintos tamaños y calidades para poder chequear el material en condiciones cercanas a las que dispondrá el receptor final.

La gran polémica surge en cuanto a qué elementos (y en qué orden son adecuados) para una masterización. Sin duda hay cosas fundamentales que no deben faltar en una cadena de masterización: un ecualizador, un compresor y un limitador. Pero la gran pregunta es ¿software o hardware? La respuesta: da igual, pero ha de ser de primera calidad. En general, la alternativa software suele ser más barata a igual calidad. Hoy en día, la solución software es la que ofrece mejor calidad-precio. Existen numerosos paquetes de primerísima línea.Un ecualizador mediocre o un compresor de baja calidad puede destrozar una mezcla. En cualquier caso, la clave de todo el proceso es que la masterización no arregla una mala mezcla.